Aunque no he estado parado, han bajado las cargas, sobre todo en tiempo, lo que me ha venido muy bien para madrugar un poco menos, cosa que también ayuda.


La meta está cerca, la gente me va animando en cada metro y al entrar en el pueblo ya solo queda un km, veo a la multitud y siento que vuelo, me emociono como un niño y rompo a llorar mientras la gente grita “bravo campeón, venga Chus que ya está”, en la rampa final, puesta ahí con mala idea, los corredores ya no pueden más, algunos caminan a tan solo 100m del final, pero yo no, ahí están mi hermano y mi padre, dándome el último empujón que necesitaba y corro, corro sin parar….hasta el final!!!
Después de nadar 1900mts golpeándome con todos mis compañeros de viaje, de orientarme en la transición, de disfrutar de la bici como nunca y de morirme en la carrera a pié, por fin he acabado mi primer triatlón, me siento bien, no, mejor que bien, estoy en una nube de emociones y de orgullo. Sí, me siento orgulloso de mi mismo, lo conseguí, es una sensación que no se puede vivir solamente una vez y que tendré que repetir, así que nos vemos en la próxima!!!












