
400 metros para meta, ya no me duele nada, me entra esa sensación de felicidad y ganas de llorar y reir a la vez, involuntariamente hago un cambio de ritmo y comienzo a adelantar a corredores, la gente anima, llego al Paseo Independencia y voy por el lado izquierdo buscando a Gabi para hacer los últimos metros con él, lo veo, otra vez esa sensación inexplicable, comenzamos a acelerar los dos juntos, me animan Carpin y Sofia, escucho mi apellido, ¡Vamos Castaño!, creo que ha sido Tere, no se ni en el tiempo que voy, miro el crono, me alegro aun más, lo dentengo en 3h 27' 29". Solo por estos últimos metros ha merecido la pena tanto esfuerzo.
Atrás quedan los primeros 30 kms, escoltando a Iván, la liebre de 3h 30', disfrutando de correr con un clima excelente. El grupo era numeroso, al menos 75 corredores con el compromiso de seguir ese globo rojo hasta el final. Los siguientes 5 kms, donde se me han cargado en exceso los cuadriceps y he tenido que ir concentrado para seguir al lado de Iván, el grupo ha ido perdiendo muchas unidades, me he girado y calculo que íbamos unos 30, ya no hablaba nadie, se escuchaban respiraciones agónicas, pero la lucha seguía por continuar allí.
Del 35 hasta el 39, me he encontrado mejor, las piernas me dolían, pero he conseguido aguantar el ritmo. Iván ha continuado dándome ánimos y eso me ha hecho aguantar, de cabeza iba bien y he sabido sufrir. Solo quedabamos unos 10 corredores en el grupo, creo que el ritmo ha aumentado un poco, pero ahi estaba. En el 39 he dejado la cabeza del grupo para integrarme en él, aquí me he notado totalmente machacado, pero he luchado y me mantengo dentro, veo como Iván se gira y me anima, no me quiero quedar y lucho, así hasta el 41. He comenzado a perder comba, 10 m, comenzamos a subir por la calle Don Jaime, 20 m y de pronto comienzo a ver el sol, me estoy acercando al Coso.